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Preludio Leyendas nórdicas se hacen vivas por el gran Rin. Este hermoso río crea
y forma gente e ideas a través de épocas innumerables. Sus aguas sabias guardan los secretos del
oro sin creador—como se buscaba y se preciaba, como por él se luchaba, y como se robó. El oro es
la fuerza de la bendición y de la maldicíon cuando se forja en las manos de los hombres y
dioses. Éste es el centro invariable de la historia que se cuenta a través de estas obras. Del
fondo de los colores elementales surgen las hijas del Rin, que se mueven entre las olas del azul
y rojo y el brillo del oro. Se hacen dioses y se forjan ciudades y monumentos del oro, y aún son
arrojadas en una vida de dolor y labor. Y vagan por el mundo en busca del oro. Las más grande de
sus ciudades es Valjala, y el más grande de sus dioses es Wotan, el noble, que dio un ojo por
poder y sus días para vagar por la tierra, procurando lograr el oro que ya no puede
ver.
1. El ciclo comienza Comenzamos un
viaje a través de las escenas en esta ópera pictórica con la hija del Rin en la pintura "La
ventana". Los primeros rayos dorados del sol hacen brillar los rojos y azules, y la hija
contempla las historias que se desarrollarán de ellos, y en que ella misma participará. Día a
día, época a época, las hijas del Rin luchan con los colores elementales, de los cuales
nacieron y con los cuales construyen sus moradas y caminos. Mientras que pueda desarrollarse
una infinitud de historias, los tres colores elementales forman el centro invariable de su
creación.
2. El río Rin El rojo cede al azul, y una figura de
árbol se destaca contra el cielo amarillo. El azul y el amarillo crean el verde, que cubre los
árboles, y el azul, amarillo, y rojo hacen el marrón, que da forma a las ramas del fresno del
mundo, como a cada árbol de la tierra. Mientras los colores elementales separan y mezclan, las
figuras mueven entre sus olas.
3. Valjala Deseosas por el poder del anillo, las hijas
del Rin son impelidas a una vida de fervor y descontento. Mientras más se esfuerzan por alcanzar
el anillo, más impotentes se hacen para liberarse de su encanto. Con el oro que acumulan, se
hacen dioses y construyen una gran ciudad, Valjala.
4. Las olas Las aguas del Rin se levantan en oleadas y
sus colores se hacen inquietos con el clamor de las hijas. El río crece e inunda sus orillas,
despertando toda la naturaleza, que lucha para contener las fuerzas que la amenazan. Entre el
tumulto, las hijas del Rin, abrumadas de anhelo por el oro robado, se acuerdan con angustia de
su luz que moraba antiguamente con ellas.
5. El ciclo sigue El brillo de Valjala arroja una luz
afectada sobre las aguas del río Rin. Los dioses se regodean en su lustre, escondiéndose la cara
de los llantos de las hijas del Rin, que anhelan el retorno del oro. Con las llamadas de Valjala
resonando en sus orejas, las hijas consideran el oro que deberían haber protegido. Se acuerdan
de la advertencia de Erda de rechazar el anillo de poder, que se había forjado a manos de los
ciudadanos de la ciudad.
6. El ciclo
termina El árbol verde que estaba antaño al lado del camino ya no
está allá, y el resplandor rojo de los últimos rayos del sol en la roca se ha puesto. Y ahora
los colores elementales resurgen del fondo del río. El azul que dio vida a sus hijas, el rojo
que las protegía en el tumulto de las olas, y el amarillo dorado que les iluminaba el camino
cubren las hijas del Rin, y el oro vuelve al río.
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