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Artista
Michael Shipman nacióy se crió en Tucson, Arizona, donde reside
hoy.
Shipman asistió a
la Universidad de Arizona en Tucson con una beca académica completa. Se propuso estudiar el
arte, pero descubrió que sus ideas no eran compatibles con el programa. Persiguió estudios en
la informática y se licenció magna cum laude en 1995,
recibiendo el galardón “Outstanding Senior Award” del departamento. Su tesis trata de la
visualización científica. Hizo una aprendizaje con NASA en el Goddard Space Flight Center en
Maryland y con el Lunar and Planetary Laboratory en la Universidad de Arizona.
Su visita a
Maryland le dio la ocasión de explorar el capitolio de la Nación y sus museos, monumentos, y
memoriales. Esta experiencia, junto con el ambiente de NASA, le movió a volver a una carrera
artística.
Shipman es en
gran parte autodidacto, pero se ha beneficiado con una instrucción fundamental estricta en
los comienzos de su carrera de Don Crowley de Tucson así como con el consejo experto de
Robert Doak de Brooklyn, New York, en cuanto al tratamiento de pintura, lienzo, y materiales
de arte.
Michael Shipman
trabaja principalmente con óleo, grafito, y acuarela. También trabaja con pastel,
carboncillo, y escultura.
In 1998, Michael
Shipman expuso una exhibición de retratos de indios americanos contemporáneos titulada
Visiones y
voces en el Arizona State Museum en la Universidad
de Arizona. La exhibición representa las calidades individuales de los indios americanos en
la sociedad de hoy. Shipman se encontró personalmente con cada uno de los participantes y
presentó sus retratos con textos escritos por ellos mismos. La exposición representa
americanos nativos como seres humanos con sus propios sentimientos y miedos. No se dejan en
el pasado, sino que los presenta en sus vidas contemporáneas. En 1999, la exposición se
trasladó al Aeropuerto Internacional Phoenix Sky Harbor en el capital de Arizona. Luego en el
mismo año, se expuso en la antigua Carnegie Library cerca del capitolio del
estado.
La
exhibición Visiones y voces dejó a Shipman
con la sensación de que hay más para relatar que solamente la gloria y el padecimiento
humano—algo más allá de la experiencia común del arte. Esto lo llevó a sus estudios del
libro El
cautiverio de la voluntad, escrito por Martin
Luther, y por consiguiente a su ópera pictórica El oro en el moderno espíritu
antiguo, que duró varios años para desarrollar.
Mientras Visiones
y voces representa el éxito y padecimiento de la
humanidad, El oro
en el moderno espíritu antiguo niega el concepto de
la gloria del hombre y su confianza en si mismo.
La obra del
compositor alemán Richard Wagner, particularmente el ciclo operístico El anillo del
nibelungo ha tenido una gran influencia sobre el
arte de Shipman. En este ciclo épico, leyendas nórdicas dramatizan las lucha entre los
poderes espirituales en su tentativa de ganar el anillo, que, forjado del oro del río Rin,
representa la fuerza que se opone al oro. Estas fuerzas obran también en la ópera
Lohengrin,
en que a Elsa se exige que confíe en su caballero pero que no
pida ni busque su nombre. La idea de que la compasión de un ser mortal puede librar a los
personajes de las maldiciones que los agobian domina un gran parte de la obra de Wagner. El
contraste entre este concepto y los de El cautiverio de la
voluntad forma las ideas que dominan la obra de
Shipman.
Cuando asistía a la Universidad de Arizona, un curso
sobre los filósofos alemanes, enseñado por Dr. Steven Martinson, dejó a Shipman llegar a una
mejor comprensión de las obras deWagner.
Sus viajes a
Alemania en 2005, cuando visitó a Leipzig, Dresden, Wittenberg, y Berlin y siguió las huellas
de Luther a través de varios pueblos, contribuyeron a la profundidad de la obra de Shipman.
También visitó museos y asistió a interpretaciones como La Pasión según San
Mateo de Bach y Parsifal de Wagner. Sus viajes a New York en 2007 y Washington, D. C., en 2008
proporcionaron la inspiración para su presentación de “Valjala” en El oro.
Durante un viaje de Michael Shipman a las zonas selváticas del estado de Colorado, surgían las
ideas para una exposición de paisajes que presentaran El
oro en el escenario del oeste americano. Las pinturas en El oro y la fiebre del oro en el oeste americano se inspiran en
paisajes de Arizona, el estado natal del artista, y en escenarios de sus viajes a través de
montañas, cañones, desiertos, bosques, y llanuras del oeste americano. Si bien que la fiebre de los
pioneros ya hace mucho se desvaneció, la fiebre del oro en este exposición continúa todavía hoy.
Las pinturas nos ofrece una nueva riqueza de colores, texturas, y pinceladas, debida a nuevas
técnicas del artista en cuanto a la propia mezcla de pinturas y vehículos con pigmentos, óleos, y
medios crudos.
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